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Parque Nacional Natural Serranía de Chiribiquete, acorralado por la deforestación.

El Parque Chiribiquete está acorralado

Cinco potreros abiertos en 2018, que suman 900 hectáreas, marcan la entrada suroccidental al Parque Nacional Natural Serranía de Chiribiquete por el Caquetá. La deforestación de la Amazonia avanza sin control por norte y sur de este territorio sagrado.

Parque Chiribiquete está acorralado
El frente de deforestación avanza por el nororiente, el noroccidente y el suroccidente del Chiribiquete. El más fuerte es este que ya suma 900 hectáreas.

En lo que hoy aparece como un conjunto de potreros pelados, hace cerca de 4 meses había bosques aún desconocidos para la ciencia, con árboles de más de 20 metros de altura. Sin gente, sin casas, sin una vaca, a más de 8 horas del casco urbano más cercano, 900 hectáreas de potreros marcan la huella siniestra de la deforestación que ya camina por el costado suroccidental del Parque Nacional Natural Serranía de Chiribiquete, recientemente declarado Patrimonio de la Humanidad.
La Fundación para la Conservación y el Desarrollo Sostenible (FCDS) y SEMANA hace ocho días evidenciaron en un sobrevuelo el avance de la motosierra. De ese modo, desaparecen bosques tupidos que desde hace millones de años sirven de camino a especies migratorias y dispersoras de semillas de la baja Amazonia. Dantas y cerrillos, por ejemplo, llegan a las sabanas a buscar pastos y pepas de palmas para sobrevivir la dura época de verano.
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También determinaron la ruta de destrucción acelerada desde la zona sur de las sabanas del Yarí, el río Cuemaní y Cartagena del Chairá, hacia las cabeceras de los ríos Camuya y Yarí. Su trayectoria parecería buscar encontrarse con carijonas, huitotos y urumis, pueblos indígenas en aislamiento voluntario desde hace cientos de años. Estas tribus, verdaderas guardianas ancestrales de la Maloca del Jaguar, como se conoce al Chiribiquete, están en el radar del Estado desde hace más de tres décadas. De ahí las declaratorias para asegurar su protección y la del parque.
Acaparadores reducen la posibilidad de que los campesinos de la zona accedan a la propiedad legítima de la tierra y los derechos de uso del bosque.
El encuentro de las mafias come-tierra y los colonos con estas comunidades puede ser mortal. Al no contar con defensas para enfrentar las enfermedades de los blancos, los pueblos desaparecerían del mapa, como ocurrió en la Conquista y como sucede ahora con los nukaks.
Rodrigo Botero, director de la FCDS, dice que estos lotes son nuevos y que la ‘tumba’ de árboles no ha parado este año. No la pudo detener la ampliación de Chiribiquete, hecha por el gobierno nacional cuando la Unesco en junio pasado declaró al parque Patrimonio de la Humanidad. Comenta que habitantes de la zona le han contado que los deforestadores aceleraron la tala como respuesta a la ampliación.
Parques Nacionales ya denunció el hecho ante la Fiscalía y coordina operativos con la Fuerza de Despliegue Rápido (Fudra). Adicionalmente, la Fuerza Aérea monitorea la zona para detallar información que le permita actuar a la fuerza pública. “El Estado colombiano tiene el gran reto y el compromiso de proteger este patrimonio de la humanidad. El área es inmensa y por eso utilizamos varios métodos de monitoreo, desde imágenes satelitales hasta los sobrevuelos de la FCDS, y la fuerza pública nos ayuda en los sitios concretos en los que nosotros les pedimos apoyo”, dijo Julia Miranda, directora de la entidad.
El Ideam, por su parte, ya conocía la amenaza actual en Chiribiquete. “Los monitoreos satelitales de deforestación de 2018 revelaron estos frentes colonizadores en el borde occidental, generados también por la ampliación de la frontera agrícola en Guaviare. El actual es el peor año de la Amazonia”, señaló la directora de la entidad, Yolanda González.
Entre 2015 y 2017, antes de la ampliación, según el Ideam, el parque perdió 272 hectáreas de bosque, y sus vecinos Macarena y Tinigua, 6.000 y 5.200 hectáreas, respectivamente. Por su parte, la FCDS entre 2016 y 2017 evidenció 134 lotes en el borde norte de Chiribiquete, en la zona que hoy ya forma parte del parque, pero nada se compara con lo encontrado solo en 2018 en los sobrevuelos.
Más de 100 kilómetros de carretera ilegal, algunos de los cuales están dentro de Chiribiquete, conectan territorios como el Caguán, río Apaporis, Miraflores, reserva Nukak, río Inírida, Tomachipán y Charras.
Además del avance de los frentes de deforestación, a Botero le preocupa ahora otro crimen de lesa naturaleza en la región. A finales de septiembre, indígenas del Yarí encontraron cerca de 100 cerrillos o zainos muertos, al parecer porque tomaron agua envenenada en un sector que tiene ocupantes ilegales. El atroz hallazgo, denunciado a las autoridades ambientales y regionales, bien puede ser una nueva manera de intimidar a los pobladores de los resguardos indígenas y obligarlos a abandonar sus tierras.
Así avanza la tala sobre chiribiquete

Desde el primer trimestre de 2018 arreció la deforestación sobre bosques centenarios que destruye ecosistemas y especies aún desconocidas.
https://www.semana.com/nacion/articulo/parque-chiribiquete-esta-acorralado/586750
http://www.parquesnacionales.gov.co/portal/es/parques-nacionales/parque-nacional-natural-chiribiquete/

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